Marcelo Ebrard no debió haber aceptado reunirse con Felipe Calderón ni siquiera en una cumbre de seguridad pública con otros gobernadores. Y no lo debió haber hecho porque tanto a los medios como al gobierno espurio no les importa la seguridad pública. La insistencia para que Ebrard se reuniera con Calderón no tenía otra intención más que sacar la foto para luego presumirla como la prueba final de que el Presidente Legítimo de México, Andrés Manuel López Obrador, supuestamente se ha quedado sin apoyo.
Simplemente Ebrard no tenía necesidad de hacer esto. ¿Quién llevaría a cabo cualquier convenio o plan que resultara de esa junta? Pues las respectivas secretarías de seguridad pública. Luego entonces quienes se deben reunir, si es que es de verdad tan necesaria una reunión entre el gobierno federal y el DF, son los secretarios de Seguridad Pública Federal y del DF. Y nadie más. Calderón ni se va a ocupar del asunto. Está demasiado ocupado tratando de privatizar Pemex. Él lo que busca es la foto que supuestamente lo legitimaría. Nada más.
El resultado de esta decisión de Ebrard será una profunda indignación por parte de la sociedad civil que se ha organizado para repudiar al fraude electoral de 2006 y para defender a Pemex. Yo puedo asegurarle al jefe de Gobierno del DF que este anuncio de reunirse con Calderón causará un rechazo inmediato por parte de los diversos grupos de ciudadanos que descalifican la hipocresía del gobierno federal que se dice preocupado por el secuestro en el DF, pero deja impunes los asesinatos, violaciones, robos y vejaciones cometidos por el Ejército y por policías federales y estatales en los retenes que mandó poner Calderón, en las comunidades indígenas, en Oaxaca, etcétera.
No exagero. Apenas a principios de esta semana ciudadanos que apoyan al Movimiento por la Democracia me escribieron sumamente indignados por la participación del presidente municipal de Ecatepec, José Luis Gutiérrez Cureño, en un acto de Felipe Calderón en el que hasta usó la frase de Calderón “haiga sido como haiga sido” y no como reclamo, sino como homenaje. Esto fue lo que me escribieron como parte de una carta más extensa:
“El alcalde de Ecatepec José Luis Gutiérrez Cureño, militante del PRD, quien a pesar de haber manifestado apoyar a AMLO y no reconocer al pelele, el día de hoy montó un operativo para resguardar el recinto donde recibió a Felipe Calderón… Cureño debe saber que no se puede estar bien con Dios y con el diablo, queremos saber ¿cuál es su juego? ¿De qué lado va a jugar? Aunque el día de hoy parece ser que dio la respuesta. Sabemos que quiere ser gobernador del Estado de México, pero el pueblo reconoce y no olvida a los traidores, Ni un voto más para Cureño.”
Sin duda, muchísima gente le va a preguntar con mucha molestia a Marcelo Ebrard si está con Dios o si está con el diablo, y no dudará en negarle el voto si se sienten traicionados.
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sobre el asunto de cureño
Anonimo on Vie, 06/05/2009 - 00:40