En estas fechas navideñas solemos estar acompañados de nuestros seres queridos, de regalos, luces, adornos, amigos y fiestas. Pero, ¿qué hay de las personas que en estas fechas desarrollan o arrastran de meses atrás, una depresión o ansiedad?

Hay poca tolerancia o comprensión hacia estas personas que están padeciendo cualquier enfermedad psicológica porque lo bien visto socialmente en estas fechas es estar alegre, feliz, disfrutar, bailar y comer. Pero, y si no quieres o no puedes ¿por qué estaría mal?

Como sociedad nos falta comprender que no todas las personas siempre estamos acompañadas, o emocionalmente bien, y se vale.

Al final de eso se trata la vida, de caer y levantarte.

En los últimos años está muy de moda el concepto de ¨soltar¨ y ¨alejarte de lo tóxico¨, pero se nos olvida que todos en algún momento somos tóxicos para algunas personas, porque somos humanos, porque tenemos estabilidad, pero también inestabilidad. Pero no por eso significa que no mereces la atención o la compañía de las personas o amigos.

En estas fechas navideñas nos olvidamos de los enfermos, de los viejitos que están encerrados en los asilos sin ver a sus familiares desde hace años, de los niños en las coladeras, que su ¨cena navideña¨ consiste en inhalar unas rayas de cocaína, gritos, golpes o simplemente la indiferencia y soledad de sus seres queridos.

No todos tienen familia, no todos tienen amigos, no todos tienen dinero y por supuesto no todos tienen ganas de festejar siempre.

Así es que, por qué no ponemos de moda sí, ¨soltar¨, pero soltar prejuicios, soltar nuestras barreras limitantes, soltar ideas arcaicas que lo único que logran es polarizar a la sociedad y dividirnos por clases, por color de piel, por sexo, o por preferencias sexuales o políticas.

Sí, propongamos ¨soltar lo tóxico¨, pero cuando se trate dinero no bien habido, cuando se trate de sustancias tóxicas que nos ayudan a evadir la realidad solo por unos minutos y nos mantienen en el fondo del hoyo de nuestros problemas, cuando se trate de rencor, de odio, de tristeza.

Propongamos esos mismos conceptos de moda, pero como forma de unión, de comprensión no como una forma de egoísta de elegir tu paz, olvidando tener empatía con los de tu alrededor.

Cada 40 segundos se suicida alguien en el mundo, esto nos habla de lo difícil que es para algunas personas y tal vez de la poca sensibilidad de los que estuvieron alrededor de cada persona que falleció. No se trata de juzgar a ninguna persona porque el suicidio es únicamente culpa del que lo hace. Unos dirán que son cobardes, otros que son valientes; pero la realidad es que nadie sabemos qué sufrió o por qué tuvo que pasar para tomar una decisión tan tajante que acabara con su vida y probablemente con la salud y la vida emocional de su familia y amigos.

En este año propongámonos y pongamos de moda ser considerados y comprensivos con nosotros mismos, buscar ayuda cuando la necesitemos para que no lleguemos a decisiones tan tristes y lastimosas para la familia y para la sociedad en general.

Está bien pedir ayuda, está bien equivocarse, está bien olvidar las ideas que nos destruyen, pero sobre todo está bien, no siempre estar bien.

Al final, todo se acomoda y todo se equilibra, pero mientras tanto, mientras las personas pasan por su respectivo proceso, no los soltemos, no nos alejemos de las personas ¨tóxicas¨, permitámosles y permitámonos no estar bien.