No escribas como periodista, lo que no puedas sostener como hombre.<br>

Francisco Zarco

Las denuncias

En la mañanera del día de ayer, una periodista de a de veras, Isabel González, denunció a un acosador a sueldo e intimidador profesional. El sujeto declaró públicamente dos cosas: (1) que esperaba que a la reportera le dieran un balazo y (2) que las periodistas que acuden a las mañaneras son prostitutas.

Mientras de forma correcta Isabel González reclamaba al respecto de lo anterior, el pseudo periodista bostezaba y se reía en señal de desprecio. Con toda razón, la reportera —y con ella muchos contingentes femeninos— solicitan que dicha persona no participe ya más en dichas conferencias de prensa.

El presidente López Obrador se limitó a sugerir que la amenazada y quien amenazó se “arreglaran”; si eso no era posible, que ella acudiera a denunciarlo judicialmente.

Ojalá que sí, que Isabel González presente una acusación formal, y que eso dé pie a que AMLO —ya que no parece estar dispuesto a hacerlo de inmediato— no permita más la entrada de dicho sujeto a un ejercicio de libertad de expresión.

Las aristas

Varios elementos se entremezclan en este penoso episodio que valdría la pena diferenciar:

1. El periodismo del no periodismo, donde una profesional del oficio expone a alguien carente del mismo.

2. Las manifestaciones de odio (“ojalá le den un balazo”) de la violencia de género (“las reporteras que acuden a las mañaneras son prostitutas”). 

3. La defensa de las causas en pro de las mujeres del debate sobre la conducción de los esquemas de comunicación social del gobierno

En todos estos casos estamos en la presencia de desgastes y de crisis diferentes; que, aunque puedan entrecruzarse, vale la pena NO mezclar (especialmente porque la tentación de hacerlo es grande).

Las consecuencias

De permitir su revoltura —si los seudoperiodistas que acuden a las conferencias de prensa, en lugar de abonar a un ejercicio de libertad de expresión, entorpecen el mismo— pronto los intercambios dejarán de girar en torno al acontecer nacional. Acto seguido, Andres Manuel perderá la conducción de las mañaneras y este mecanismo perecerá.

Por lo pronto, este próximo lunes, López Obrador, los reporteros asistentes y el público de las mañaneras deberán prepararse para una prueba de fuego adicional: la conferencia de prensa más irrelevante del año, pues esta no contará con la presencia de ninguna mujer periodista que haga preguntas que sean del interés de la ciudadanía.