Después de Batman, Spider-Man ha sido el personaje con más reinicios en el mundo del cine; con tres sagas diferentes (y una película animada), Peter Parker siempre ha estado a en la mira de los fans, sobretodo desde su integración al Universo Marvel.  De Regreso a Casa fue una buena introducción del personaje a esta dinámica de Disney (a pesar de seguir bajo el auspicio de Sony) y todos sus héroes, con Lejos de Casa tenían la tarea de darle una identidad propia al personaje más allá de los Vengadores.

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Si bien parecía que está película sólo serviría como epílogo o pivote de lo que fue Endgame; como algo de relleno, la producción hizo lo propio para darnos una gran obra, que tiene voz por sí misma y sirve para cimentar el futuro de todo el MCU, más allá de ser un cierre como tal.

El viaje del héroe

Como casi todas las películas de superhéroes, Lejos de Casa tiene una primicia básica. Después de los eventos de Endgame, la clase de Peter Parker decide emprender un viaje escolar por Europa; al mismo tiempo el joven tiene varias cuestiones acerca de su vida, siendo un héroe reconocido por la gente de Nueva York, la pérdida de Tony Stark que era como su padre y sus sentimientos por MJ. A pesar de todas sus dudas, decide salir con sus compañeros, en una manera de olvidar un poco sus problemas; lamentablemente estos lo seguirán en la forma de los Elementales, Nick Fury y Mysterio, ahora será su deber detener la nueva amenaza global, siendo el único ser súperpoderoso disponible en ese momento, para bien o para mal.

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Si bien la obra no se aleja de los cánones establecidos por el género (y por la misma Marvel), hace lo adecuado para mostrar el crecimiento de Spider-Man como un héroe completo; mucho más que en Homecoming, pues ahora no tiene la figura de Iron Man para sostenerse. Así, el viaje es doble, más allá de dar una vuelta por el Viejo Continente, Spidey se revoluciona a sí mismo en todo el metraje, atendiendo problemas propios de una figura madura, más que del adolescente que se mostraba hasta Endgame.

Claro, eso no significa que la película carezca de diversión; por el contrario, todo este proceso de maduración es por demás intenso y alegre, sin llegar al abuso de otros filmes de este universo de superhéroes, por el contrario todo está justificado y se siente natural. Sobretodo porque Spider-Man siempre se ha caracterizado por ser el personaje gracioso de Marvel, por lo menos en los cómics.

Presente y futuro en un sólo movimiento

Algo que destaca de todo esto es que el director, Jon Watts, decidió apelar a las líneas de prolongación del MCU y del Araña; pues nos presenta consecuencias de eventos previos, lo que acontece en la actualidad, y una plataforma que nos catapulta a lo que sería el futuro del propio héroe y de todos sus conocidos; de ahí que digamos que Lejos de Casa es más que un epílogo, como se había vendido.

De hecho, el decir que esta película únicamente cierra la Saga del Infinito sería un error; a nuestro parecer, pone los cimientos para un reinicio en la franquicia, sin la necesidad de trampas arteras como los tan criticados viajes en el tiempo de la cuarta entrega de Los Vengadores, o alguna crisis cósmica clásica del mundo de los cómics.

Claro, todo aderezado con grandes (en el sentido más amplio de la palabra) secuencias de acción. Eso sí, quienes no sean fans de los efectos en CGI, tenemos que advertirle que toda la película está saturada de los mismos; afortunadamente está muy bien trabajado, aunque en un punto sí se puede sentir que se está viendo más una secuencia de videojuego que una película con actores.

Spider-Man sigue siendo sorprendente

En general, Spider-Man: Lejos de Casa cumple con todo lo que uno esperaría de una película del Araña y mucho más; les aseguramos que se divertirán mucho, sean fans de Spidey (o Marvel) o no. Junto a esto les avisamos que hay dos escenas post-créditos que merecen ser vistas, pues dicen mucho de lo que nos espera en tan sólo un par de minutos.

Peter Parker sigue siendo ese ser moral que pone a los otros por encima de sí mismo, alguien que carga con todo el peso del mundo, pero al mismo tiempo trata de hacer lo mejor de sí; alguien que sabe que "con un gran poder viene una gran responsabilidad" y eso es lo que lo hace sorprendente.