En Detroit, Estados Unidos, una mujer murió de coronavirus tras dar a luz y poder despedirse de su bebé. Erika Beccera fue trasladada a la unidad de cuidados intensivos apenas tuvo al menor y falleció poco después.

Según cuenta Miguel Avilez, hermano de la mujer, ella tenía 33 años y ninguna enfermedad preexistente que pudiera haber contribuido al agravamiento de su estado de salud, pero luego de ser diagnosticada con coronavirus, los médicos decidieron inducir su parto y así por lo menos logró conocer a su bebé y sostenerlo en sus brazos durante algunos minutos.

Sobre el bebé, este no fue diagnosticado con coronavirus, pero su mamá empeoró rápidamente e incluso le pusieron un respirador artificial; lo último que dijo fue a su hijo, a quien le habló al oído y nadie supo cuáles fueron las palabras que le expresó.

"Ella pudo abrazarlo al bebé y hablar un poco con él. Podías verla llorando, estuvo llorando hasta los últimos momentos de su vida"

Miguel Avilez, hermano de la mujer.

Finalmente, la familia decidió quitarle el respirador artificial el 3 de diciembre debido a que no veían resultados. Con su partida, la mujer dejó al bebé, a otra hija de aproximadamente un año y a su esposo. "Mucha gente dice que esta pandemia es un engaño, pero hasta que no les pase a ellos o a su familia, sabrán lo que es realmente el dolor", concluyó Avilez.

Bebé de mujer embarazada que murió de coronavirus sobrevive

Un caso similar es el de la bebé de una mujer embarazada que murió el pasado fin de semana por coronavirus en Granada, España, que sobrevivió gracias a las acciones del personal médico del Hospital Clínico San Cecilio.

Los doctores detallaron que la bebé nació prematura y por tanto permanece ingresada en la clínica, ya que se vieron forzados a realizar una cesárea de emergencia cuando su madre, de unos 30 años de edad, sufrió un paro cardiorrespiratorio a causa del coronavirus y les fuera imposible salvarla.