Ha dicho Ciro Gómez Leyva que “como fenómeno de comunicación hay mucho de genial en esto, si se dejan de lado las fobias al mirar al Modelo Trump 2025”. Le ha impresionado al columnista de Excélsior que “una persona, en nombre de un país, un gobierno, un proyecto y una obsesión”, haya logrado reunir “en un horario programado a prácticamente todos los gobiernos e inversionistas del mundo”.
Supongo que si el señor Gómez Leyva hubiera estado activo como comentócrata el 1 de septiembre de 1939 habría considerado más que genial la invasión de la Alemania nazi de Polonia.
¿Qué pasó ayer? Que Donald Trump declaró una guerra comercial a casi todos los países del mundo. “Vasto arsenal de aranceles globales”, dijo The New York Times. El encabezado de una nota del Financial Times puede ser más claro para entender el caos actual: “Donald Trump intensifica la guerra comercial mundial con una ofensiva arancelaria generalizada”.
El mundo responderá a tales aranceles. No es Estados Unidos la única nación poderosa, así que sus habitantes sufrirán por las represalias sobre todo de la Unión Europea y Asia.
¿A México cómo le fue? Si hacemos caso a las notas principales de Reforma, El Universal y Excélsior nuestro país “la libró”. Para El Financiero, el T-Mec nos “salvó” de nuevos aranceles. Lo cierto es que, dado el contexto, nos fue muy bien en el inicio de la guerra comercial global.
¿Qué puede detener a Trump? Las encuestas, que no lo favorecen. Ya se verá si sus números de aprobación mejoran o empeoran. Si crecen, intensificará su ofensiva contra el libre comercio; si se deteriora su popularidad, se verá obligado a dar marcha atrás.
Ahora mismo Trump no tiene los mejores números. La encuesta más reciente, de YouGov para The Economist, le da una popularidad de 46%. Menos de la mitad de la sociedad estadounidense aprueba el trabajo de su presidente, lo que sin duda es negativo para él.
Por cierto, entre la clase política de su partido, el Republicano, es más popular Arnold Schwarzenegger (62%). ¿Que Schwarzenegger es, ademas de político, también una figura del cine y eso explica su nivel de aprobación? Es verdad, pero no olvidemos que Trump fue una personalidad de la TV, lo que le llevó a ganar dos elecciones presidenciales.., pero lo cierto es que su popularidad en este momento no es alta.
Le va mal al presidente Donald Trump si se compara su aprobación (46%) con la que, ya muy lejos del poder, mantiene el expresidente Barack Obama (61%). También superan a Trump otras personas de la política, como Bill Clinton (50%), Tim Walz (50%), Bernie Sanders (53%) y hasta Kamala Harris (54%).
El presidente Trump, por lo demás, está lejos de alcanzar la aprobación de expresidentes históricos, por así llamarlos: Abraham Lincoln (83%), George Washingon (76%), John F. Kennedy (75%) y Theodore Roosevelt (70%). Otras figuras públicas son mucho más populares que Trump, como Martin Luther King, Jr. (79%), la reina Elizabeth II (66%) y Michelle Obama (64%) —esta mujer es más popular que su marido, por lo tanto debería ser empujada por toda la humanidad sensata para luchar, desde ahora mismo, por la presidencia de Estados Unidos en 2028. Cierto, falta mucho para el 2028, pero cada día se acerca.
¿Trump ve encuestas? Por supuesto que las ve —para la gente de la política las mediciones de popularidad son el espejo embrujado que no resisten consultar porque les dice la verdad, les guste o no—.
Seguramente Trump envidia los porcentajes de aprobación de Michelle Obama. Y fuera de su país el presidente de Estados Unidos debe consultar de vez en cuando las encuestas de otras personas gobernantes para analizar sus fortalezas y debilidades.
Donald Trump debe saber que la presidenta de México es fuerte por su muy elevado 80%+ de aprobación —en Estados Unidos solo Lincoln tiene tal porcentaje de popularidad—.
Creo que ese dato llevó a Trump a no agredir con toda su fuerza a México. “Golpetazo al mundo… y México la libra”, dijo Reforma. En la actual guerra comercial global estamos mejor que muchas otras naciones. Por el tratado comercial, sin duda, pero también —y sobre todo— por la serenidad y paciencia con la que ha enfrentado Claudia Sheinbaum las amenazas arancelarias; tal estrategia es uno de los motivos fundamentales de su altísima aprobación, la mayor en el mundo.
¿Que Canadá también la libró? A aquel país le benefició el T-Mec y seguramente las actitudes y estrategias de su nuevo gobernante, el economista Mark Carney. Qué bueno que les vaya bien a los y las canadienses con este primer ministro.
A nosotros nos importa el bienestar de la sociedad mexicana, que tiene una presidenta con autoridad moral de sobra, otorgada por el pueblo que la apoya, para seguir enfrentando los complejos retos del cambio de paradigma comercial decretado por un presidente de Estados Unidos que se ha tomado demasiado en serio la fábula que él mismo ha inventado, esa de que es como un emperador romano decidido a recuperar la grandeza de su país desatando una guerra comercial mundial. No la va a ganar Trump. Fuera de EEUU hay un mundo civilizado que no se lo permitirá.