El Bosque de Chapultepec es considerado como el pulmón de la capital mexicana; es uno de los bosques urbanos más grandes de Latinoamérica; su extensión abarca más de 800 hectáreas. Está dividido en cuatro secciones, la tercera está en disputa desde 1992; el de cambiar el uso de suelo para la construcción de torres departamentales de lujo.
Destrucción, desforestación, por la decisión de un juez y la ambición de inmobiliarias…
La tercera sección es una de las zonas menos urbanizadas. La vegetación es de tipo boscosa en la que habitan especies nativas e introducidas. Está engalanada de majestuosos ahuehuetes -el árbol sagrado mexica-, algunos de éstos tienen más de 600 años de antigüedad, que majestuosos, siguen arraigados a su tierra, siendo testigos de aquellos tiempos y que silenciosos guardan grandes secretos de nuestros ancestros.
Están rodeados de encinos, eucaliptos, jacarandas y cedros erguidos todos sobre el sotobosque, esa como suave alfombra verde y húmeda, por la que corren sin miedo ardillas grises para treparse después libres por los troncos de algunos de esos amables y fornidos árboles. Los zorrillos y mapaches pasan, mientras los murciélagos hacen su vuelo nocturno polinizando sin saber. Las noches son iluminadas por los ojos encendidos de las lechuzas y los búhos; son los vigilantes nocturnos. La humedad verde es el sendero de lagartijas y ranas que se topan de vez en cuando con algunas salamandras. Durante el día se escucha el zumbido de las abejas nativas que mientras chupan el néctar y siga a su lado sobrevuelan coloridas mariposas y libélulas cuyas delgadas y largas alas tornasol brillan…
La construcción de esas torres de lujo destruiría este bello mundo natural, que está en la ciudad y nos da oxígeno, color y belleza… Los árboles serían cercenados, asesinados; la fauna hermosa y viviente sería despojada de su hábitat; se apagaría el canto de las aves, le cortarían las alas a los gorriones mexicanos... Los pájaros carpinteros no tendrían ya madera que picotear para hacer sus nidos y alimentarse; las pocas lechuzas y los búhos dejarían de custodiar las noches y sus ojos ámbar de perfecta redondez dejarían para siempre de brillar; los murciélagos y las abejas dejarían de polinizar… moriría este mundo maravilloso y verde.
Chapultepec que significa “Cerro del Chapulín”. Fue un lugar sagrado para los mexicas que lo ocuparon desde el Posclásico Temprano y Tardío (900-1521 d.C). El cerro fue un espacio ritual y secular para los tlatoani aztecas. Era considerado reserva ecológica y espiritual, lugar sagrado y sitio estratégico debido a los manantiales que surtían agua potable. Moctezuma el emperador ordenó construir acueductos desde los manantiales del bosque para abastecer a Tenochtitlán.
Los ahuehuetes, los testigos ancestrales…
La tercera sección del bosque también cuenta con barrancas naturales y cuerpos de agua subterránea. Hay zonas de suelo volcánico y mantos freáticos de gran importancia; tiene funciones importantes como la captación de agua, regulación de temperatura y corredor biológico.
Todo esto sería devastado, aniquilado por la decisión de un juez y la ambición de la inmobiliaria Trepi, cuyo dueño es el empresario José Manuel Berumen Bautista.
A finales del siglo XVIII, se inició la construcción del Castillo de Chapultepec pensado como zona de descanso. Fue la residencia de Carlota y Maximiliano durante el segundo imperio mexicano. Después fue la residencia presidencial hasta que Lázaro Cárdenas la convirtió en Museo Nacional de Historia.
El juez cuarto de Distrito de Materia Administrativa, Ulises Oswaldo Rivera González, desechó el recurso de queja presentado por el Congreso de la Ciudad de México que buscaba impedir el cambio de uso de suelo del predio ubicado en Montes Apalaches 525, en la tercera sección del Bosque de Chapultepec. Esto permitiría la construcción de 500 condominios de lujo.
Rivera González le dio la razón a la empresa para que este terreno pasara de zona de conservación a habitacional. La resolución judicial representa un avance significativo para la empresa en sus intenciones de construcción en la zona. El terreno fue expropiado en 1992 por el entonces Departamento del Distrito Federal, desde entonces la inmobiliaria Trepi S.A. de C.V. ha buscado su recuperación legal para desarrollar un proyecto habitacional. La ambición no tiene límites…
La jefa de gobierno Clara Brugada y legisladores de la coalición gobernante han expresado el compromiso de defender y salvar al Bosque de Chapultepec y cuestionan la facultad del juez para imponer decisiones del Congreso local.
La mayor parte del bosque se encuentra en la alcaldía Miguel Hidalgo, cuyo alcalde es el panista Mauricio Tabe, quien presuntamente pertenece al cártel inmobiliario. ¿Coincidencia? Cabe recordar que durante la gestión de Mancera, del exjefe de gobierno de la Ciudad de México, estos complejos departamentales se extendieron como mala hierba; la inmobiliaria Trepi S.A de C.V. ha sido señalada por su formar parte de esa hiedra corrupta, ya que ha participado en proyectos inmobiliarios controvertidos que se realizaron durante esa nefasta administración. Miguel Ángel Mancera solo se sirvió del ex Distrito Federal para hacer millonarios negocios.
El cambio de uso de suelo destruiría casi 5 mil metros de ese hermoso paraíso verde, de esa vegetación y fauna que es la dueña legítima de ese territorio.
¿Permitiremos que el juez Ulises Rivera abra el camino para que esta compañía inmobiliaria cercene el pulmón de la Ciudad de México? ¿Consentiremos la destrucción de esta zona llena de vida que amable nos da oxigeno y belleza a los capitalinos?