Sonora Power
Donald Trump sin duda consigue su propósito desde el 20 de enero a la fecha, que era hacer que el mundo entero hablara de él y de su posición por momentos necia e insensata de imponerle aranceles a todo y a todos los socios comerciales de su país, intentar recomponer un orden que por lo demás en los años recientes ha favorecido la posición de los Estados Unidos como la economía dominante.
Ignoro, como todos, lo que vaya decidir al final de cuentas el presidente Trump, asumo y entiendo que su política de ocurrencias e impulsos no llevará a nada bueno y que ha decidido presionar hasta resquebrajar la manera en que entendemos la economía, los mercados, la industria y el comercio internacional en la actualidad.
Difiero eso sí de su visión de que podrá restablecer el viejo orden donde los Estados Unidos eran fuertes a partir de una industria pesada sólida y que tenía al sector automotor como su esencia.
Trump lo que quiere es regresar el reloj 50 o 60 años hacia el pasado, y pretende que cerrando la economía de Estados Unidos, la hará potente otra vez.
Creo que por su edad, pero ante todo por sus prejuicios, el presidente estadounidense no alcanza a captar que la economía del siglo 21 se sustenta en el capital intelectual, en la creatividad, en las alianzas y en las cadenas de valor.
Sí Estados Unidos se ha mantenido como el gran referente global, es justo por su economía de consumo, el mercado interno de ese país es el gran motor que lo mueve y eso significa que los ingresos de una gran mayoría de trabajadores estadounidenses, superan con mucho los ingresos de sus competidores y de sus principales socio comerciales.
Trump ve con alarma a China como competencia, y sin duda la potencia económica de China es el tamaño de su población y la capacidad de innovar que tiene ese país; sin embargo el mercado de consumo de esa nación asiática, dista mucho de competir de manera directa con el de los Estados Unidos.
Es interesante que Trump no vea lo que ocurre con otras naciones que amenazan también la hegemonía estadounidense, como es el caso de la India, que también por el tamaño de su población avanzan, u otras del sudeste asiático como Indonesia, han establecido nuevos esquemas de desarrollo y que son economías en franco crecimiento.
De acuerdo con proyecciones económicas, la economía global cambiará de manera contundente en los próximos 10 años, con independencia de lo que haga Trump, que lejos de rescatar la economía de su país y hacer a América grande otra vez, lo que está haciendo es hundirla.
En el 2030 se proyecta que Estados Unidos sea rebasado por China por el tamaño de su economía, no obstante las condiciones de mercado y la estrategia que operaba hasta hace 6 meses, garantizaban un lugar muy importante de nuestros vecinos en el orden económico global.
De hecho esas proyecciones hablan de que el orden económico global que hoy conocemos será trastocado de cara al 2050 y que China y la India dominarán la economía, seguidos de los Estados Unidos.
Es interesante que la cuarta economía del globo será en ese momento Indonesia, seguida de Brasil, Rusia y México, que en esa estructura será la economía 7 del mundo, rebasando a potencias actuales como Alemania, Japón, Francia y el Reino Unido.
Ese interesante estudio realizado por Price Waterhouse Coopers, observa las tendencias en acumulación de capital, innovación, recursos humanos y disponibilidad de recursos naturales y aunque fue realizado hace algunos años, da cuenta de un fenómeno que es real, las economías emergentes evolucionan con rapidez y políticas como las que se han diseñado en México para fortalecer el mercado interno, desarrollar infraestructura y por lo tanto mejorar su posición competitiva son la clave en el futuro inmediato y hacia el largo plazo.
El secreto de México y otros países justo como China, la India, Indonesia, Rusia y Brasil es que sus poblaciones son jóvenes y se renuevan cada cierto tiempo, mientras que en economías maduras, como la de Japón, Alemania y el mismo Estados Unidos a pesar de su vastedad, sus poblaciones envejecen y sus sociedades entran en decadencia.
Esa es la realidad que enfrenta la potencia, el referente global y de muchas maneras eso explica el por qué Donald Trump actúa como una bestia herida.
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