Astrud Gilberto, Helô Pinheiro y el canto

Este amigo historiador me envió un enlace de youtube junto con un mensaje el pasado martes 6 de junio, “para que sigas escribiendo de muertes”. Él acababa de leer mi columna del domingo anterior en la que hablaba del hecho de haber escrito demasiado sobre la muerte de artistas. Y con su parca ironía se refería a la muerte, el 5 de junio, de la intérprete brasileña Astrud Gilberto, que grabó la versión en inglés, junto con Joao Gilberto y Stan Getz al saxo, en 1963, de la canción “The Girl From Ipanema” compuesta por Antonio Carlos Jobim y el poeta Vinicius de Moraes, “Garota de Ipanema” en 1962; en primera instancia como “Menina que passa”. Pero fue en inglés, con letra de Norman Gimbel, que se popularizó internacionalmente ganando muchos premios.

No obstante, la versión en portugués expresa con mayor acento la belleza de la pieza. Un bossa nova –música popular brasileña derivada de la samba de raíces africanas e influencia definitiva del jazz- parsimonioso, rítmico, suave, que juega con la tonalidad, que usa pocos instrumentos. Una simple guitarra a la que si se quiere se incorporan el piano eléctrico, un saxo, una batería y el bajo. Y una voz suave, casi acariciadora, a la que acompañan.

Canta como todos los mexicanos, siempre potente, con voz fuerte, abierta” (le faltó añadir, muchas veces gritada), me dijo un guitarrista clásico brasileño-japonés que conocí en Japón y a quien mostré una canción de Óscar Chávez, pues hablábamos de música latinoamericana “comprometida”. Y claro la tradición, el gusto brasileño es el de voces suaves, como la de Astrud Gilberto, el propio Joao Gilberto, su esposo. O Caetano Veloso, cuya versión en susurro de “Cucurrucucú paloma” sorprendió gratamente no a pocos, sobre todo en el contexto de la trama de Hable con ella, la película de Pedro Almodóvar de 2002.

En efecto, hay en general un contraste marcado entre las dos maneras predominantes del canto popular brasileño y el mexicano; el caso del tanguero argentino quizá sea de mayor teatralización, pero claro, toda interpretación es escénica a final de cuentas. La única versión disponible por un cantante mexicano que haya encontrado es una bastante “malona”, a dueto y ni siquiera memorizada, de Eugenia León cuando joven. A quien pienso como el único cantante popular mexicano que habría sido capaz de cantar, por capacidad vocal y elección sensible, la canción de Jobim y De Moraes, sería Pedro Infante. Como prueba, la sutil manera de cantar los boleros; piensen en “Nocturnal” o “Alma” o “Las tres cosas”. Y el único brasileño, entre los conocidos, que “cantaba con güevos” era el pequeñito Nelson Ned (según la corrección política debe evitarse “enano”, aunque sea lo correcto). Pero en fin, es interesante rastrear el porqué de esas manifestaciones de los intérpretes de los distintos países.

El caso es que Jobim y De Moraes compusieron “Menina que passa” (“La chica que pasa”) tras ver una y otra vez pasar, caminar a la playa sin voltear a verlos, a Heloísa Eneida Paes Pinto Mendes Pinheiro, Helô Pinheiro, la chica de Ipanema que aún vive, que se convirtió en modelo y conductora, puso una exitosa cadena de tiendas de bikinis y brasiers marca “Girl from Ipanema” (y no es cierto, no se dice “chicheiro” en brasileiro); y a pesar de ser presa de la timidez, ha posado desnuda en dos ocasiones para Playboy, la segunda junto con su hija Ticiane. Y como efecto del artefacto artístico, la canción, el bar Veloso desde donde la miraban pasar se llama ahora “Garota de Ipanema”; ubicado en la esquina de Prudente de Morais y Montenegro, hoy Vinicius de Moraes por el autor de los versos.

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|Es tiempo de escuchar a Astrud Gilberto (1940-2023), quien ha estimulado el texto presente gracias a este amigo historiador; aquí en dos versiones de “The Girl From Ipanema”, 1964 –el año de su triunfo internacional- y 1984, más rítmica; al saxo, Stan Getz|:

Ipanema, Río de Janeiro

El barrio de Ipanema, en Río de Janeiro, fue fundado en 1894; se supone una palabra de origen tupi-guaraní: “aguas de Ipan, río de peces”. Expresa o sintetiza también a la cultura brasileña mestiza y el mar acariciando sus playas. Mestizaje indígena, europeo y africano que ha generado, en medio de procesos políticos y sociales conflictivos, sobre todo en el siglo XX y lo que va del XXI, expresiones artísticas como el bossa-nova, como “La chica de Ipanema”. Dos hombres observan, a principios de los años sesenta del XX, a una chica linda –unos 17 años de edad- que pasa y camina al mar sin mirarlos. Sienten tristeza, soledad, como si hubieran perdido algo que nunca sucedió pero que podría haber sucedido como suceden “las cosas” en la vida. Es el sol, la brisa del mar, quizá el atardecer… La versión en inglés es buena pero no alcanza el nivel de melancolía, añoranza, nostalgia, tristeza, morriña, de resignación doliente pero suave que la original; es más contemplativa.

La Chica de Ipanema

Mira que cosa más hermosa, más llena de gracia.


Es ella la chica, que viene y que pasa


en un dulce balanceo camino del mar

Moza de cuerpo dorado,

del sol de Ipanema,

su balanceo es más que un poema.

Es la cosa más linda que he visto pasar.

Ah, ¿por qué estoy tan solo?

Ah, ¿por qué todo es tan triste?

Ah, la belleza que existe,

la belleza que no es sólo mía.

Que también se va sola.

Ah, si ella supiera que cuando ella pasa

todo el mundo se llena de gracia

y se queda más hermoso por el amor...

Por el amor.

Por el amor.

En inglés, la letra comienza y termina de manera semejante: “Alta y bronceada y joven y encantadora/ La chica de Ipanema va caminando y/ cuando ella pasa, yo sonrío, pero ella no ve, no ve”.

La primera versión registrada en audio de la canción de Jobim es de 1962, en la que participan el compositor, el letrista y Joao Gilberto; y comienza con versos y acordes descartados de las versiones oficiales.

|Primera versión conocida, de 1962; seguida de “Devagar com a Louça”|:

Y Copacabana

Algo distinto sucede en la canción “Copacabana” o “At the Copa”, también a la orilla del mar brasileiro (son colindantes ambas playas), que cuenta la historia de Lola, una bella “Showgirl” y su novio Tony, el cantinero, asesinado por Rico, tipo mafioso que porta un diamante y que quiso pasarse de listo con la bailarina; al defenderla, Tony fue baleado. La historia sucedió hace 30 años, dice Barry Manilow en la canción, es decir en 1948 aproximadamente, antes de la historia de Ipanema, escrita hasta 1962; la segunda canción es de 1978, cuando el centro de espectáculos es ya una Disco y Lola, que sigue ahí, ha perdido la juventud, el amor y aun la razón. Qué curiosos e inteligentes cruces artísticos en combinación con la realidad.

|Quizá no venga mal una versión con arreglo orquestal de la canción de Manilow realizado por Emma Wieriks, una chica del Conservatorio de Utrecht en Países Bajos|:

Vuelta al bossa-nova

En realidad, el bossa-nova, del cual se considera como creadores principales a Jobim y Gilberto, ha instaurado todo un género musical en torno a una cultura, ha sido producto de ella. Es un sonido, una atmósfera encantadora la del bossa-nova-samba-jazz, podríamos decir, que se permite el humor inteligente de Jobim como autor y Gilberto como intérprete, la canción “Desafinado” que dice más o menos así: “Si dices que desafino, amor, debes saber que eso me causa un inmenso dolor. Sólo los privilegiados tienen un oído como el tuyo, yo sólo tengo el que dios me dio. Si insistes en calificar mi conducta de antimusical, aunque yo mienta, debo argumentar que esto es Bossa-Nova, que esto es muy natural. Lo que no sabes, ni siquiera presientes, es que los desafinados también tienen un corazón. Con tu música te olvidas de lo principal, que en el fondo del pecho de los desafinados late en silencio, también late un corazón”.

|“Desafinado” de Jobim y letra de Newton Mendoza, cantada por Joao Gilberto|:

Y como final, un agradable dueto entre Frank Sinatra y Jobim, un “medley” de bossa-nova que concluye con esa canción que contiene una cultura, un tiempo, un arte, una poesía, un producto de combinaciones afortunadas; sobre una “garota” de Ipanema:

En torno a la linda chica de Ipanema

Héctor Palacio en Twitter: @NietzscheAristo