El día de ayer, nuevamente, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en su mañanera confirmó otra vez que se va a jubilar ya en unos días. Vaya, prácticamente así lo dijo: “Me voy a borrar de todo”. Pero lo ha dicho tantas veces, que de tanto decirlo él mismo se sigue aferrando para que no llegue ese día.
AMLO dice que ya tiene todo un esquema de jubilación: Que se dedicará a la naturaleza, a leer y a escribir un nuevo libro... y nada más.
No. El presidente no podrá vivir sin lo que hoy tiene, se los puedo asegurar. Si él se “encuartela” en La Chingada se va a morir de tristeza. No se va a retirar.
Pero en este cierre de sexenio: ¿Qué amigo verdadero le queda al presidente? ¿Cuántos realmente estuvieron con por interés y cuántos otros estuvieron con él por un genuino cariño?
En eso sí vienen tiempos difíciles para él porque se irá dando cuenta de ello y por supuesto que duele.
Por ejemplo, el amigo Ken Salazar ya dejó de ser amigo. Estas cosas pasan y estas cosas duelen.
Tampoco estará con él su esposa, quien dijo que en Tabasco no hay una buena infraestructura ideal para que su hijo menor estudie. Vaya, que dio a entender que Tabasco es demasiado poca cosa para que su hijo estudie ahí.
Sí se le nota que ya estaba harta de aquel lugar.
¿Quiénes podrán entrar a La Chingada casi con entrada VIP? ¿Quiénes no serán recibidos ahí ? ¿Cada cuánto Jesús Ernesto, su hijo menor visitará a su padre y le regalará su compañía y ternura?
Con el tema de la jubilación de López Obrador me llega el recuerdo de la jubilación de mi señor padre. El era un hombre de negocios, bastante exitoso. Trabajó en Ford y fue premiado varias veces como el mejor vendedor del año.
De pronto, su jefe quién era estadounidense al que mi padre consideraba su gran amigo, un mal día mando llamar a mi padre para decirle que ya se debía jubilar.
Esto para él fue aterrador, y empezó a empacar todas las cosas de su oficina, para llevarlas a casa, como no queriendo decirle nunca adiós a lo que el tanto amaba.
Hizo una mudanza y trasladó todos los muebles de su oficina , su escritorio, las sillas, la mesa de trabajo, un librero hermoso de madera, cuadros… todo lo ordenó de la misma manera en que estaba acomodado en su antigua oficina.
Construyó una oficina dentro de la casa y ahí se encontraba el todo el día me tocó verlo devastado y triste.
Sentado en su sillón en su posición de jefe, viendo con nostalgia y tristeza su teléfono que por cierto contaba con fax, para ver si de casualidad sonaba. Nunca sonaba.
No como cuando trabajaba en Ford.
Entonces él empezó a buscar a las personas que él creía que le querían. Todas le daban la vuelta y ya no le rendían más pleitesía.
Cuando trabajaba en Ford cientos de tarjetas navideñas le llegaban y todas las colocaba en un ventanal de la casa para que la gente las pudiera ver. Una vez jubilado solo dos tarjetas recibió de Navidad. El teléfono ya nunca volvió a sonar.
Él se quedaba sentado en aquella oficina todo el día esperando que toda esa gente que lo adulaba se le volviera a aparecer para decirle cuánto lo amaban... Nadie apareció.
Mi padre no tuvo un plan de retiro y creo eso hizo que su demencia fuera vertiginosamente creciendo más y más
Ni mi madre ni mi única hermana ni yo le servíamos de consuelo y de distracción. Él solo quería ser aquel ejecutivo de Ford que era visto con admiración y aplauso.
Al avanzar la demencia de mi padre también arrastró con él los recuerdos del pasado. No ubicaba el presente pero él creía que se encontraba en sus tiempos laborales en Ford.
Se ponía su saco y corbata y se salía a la calle. Yo tenía que ir tras él para que no se perdiera.
Cómo me hubiera gustado que no sufriera por su jubilación.
Por eso estoy segura que AMLO no se va a jubilar. Es enloquecedor y doloroso. Espero que no sufra lo que sufrió mi papá.
Yo como hija de él le diría que busque algo que hacer en torno a la política porque esa es su pasión. Sin ella se apaga.
En fin… Ya les abrí mi corazón con esta triste historia de mi señor padre, pero insisto, cómo poder olvidarla cuando el presidente nos insiste en que ya se va a jubilar.
Es cuanto.