No sé si el expresidente López Obrador era más confrontativo y menos conciliador que la presidenta Sheinbaum, pero parece que ha hecho mejor trabajo doña Claudia en arreglar las cosas en Nuevo León.
De primera, ayudó a que las bancadas de todos los colores se pusieran de acuerdo para aprobar el presupuesto, con lo que pedían todas las partes. Mire que hasta se aprobó el aumento al predial regio cuando el gobernador García había dicho que no, y hasta una votación en sus redes sociales había hecho.
Del lado de los alcaldes, ellos han guardado silencio y todos se han puesto a trabajar no importando los colores. Algunos en cosas que tienen qué ver con la directriz del partido que maneja el ejecutivo otros buscando que se resuelva lo que no quedo resuelto en el trienio pasado.
No sé con quien habló específicamente doña Claudia pero al parecer destrabó el nudo que no había querido destrabar el querido Cabecita de Algodón. Después de tres años, ya era hora de que se pusiera orden y que empezaran a funcionar las cosas.
Queda en el aire la pregunta y los hubieras, ¿qué hubiera pasado si se hubiera destrabado esta situación de la confrontación entre el poder ejecutivo y el legislativo desde la nomenclatura pasada? Quizás el fiscal del estado sería Adrián de la Garza, Samuel García hubiera sido candidato a la Presidencia en lugar del insípido Máynez, y puede ser que la alcaldesa de Monterrey fuera Mariana Rodríguez. Universos paralelos, ¿no cree?
Al final de todo, gracias presidenta por la ayuda en la destrabada. Esperamos también su ayuda con las cosas federales en el tema de contaminación.
¡Ánimo!