La Unión Europea es una organización internacional sui generis en el mundo. A la luz de su marco fundacional, cuenta con competencias exclusivas en materia comercial.

A lo largo de los últimos años, derivado en parte de un desconocimiento en torno a sus funciones, de la crisis griega de principios de siglo o del Brexit, el papel de la Unión Europea en el mundo ha sido puesto en tela de juicio.

Mientras algunas voces desinformadas han sostenido que la UE no es relevante, otros han manifestado su escepticismo en torno al futuro de la organización. La salida del Reino Unido de la UE en 2020, como he señalado, marcó un momento de crisis para unas instituciones europeas que buscaban reivindicar su posición en el mundo.

La Comisión Europea, sita en Bruselas y dirigida por la alemana Ursula van der Leyen, es la institución responsable de la definición y dirección de la política comercial de la Unión. A diferencia de otros bloques como el Mercosur, el nivel de profundización de la integración comercial europea obstruye a cualquier miembro de negociar o suscribir un acuerdo con un tercer Estado.

Los aranceles anunciados por el presidente Trump el miércoles pasado han sacudido al mundo y amenazan con trastocar el orden comercial. La UE en tanto que primer bloque comercial (el primero como bloque regional y tercero general en términos del PIB nominal tras EU y China), deberá diseñar, a través de la Comisión, una estrategia pertinente que ofrezca una salida a las empresas europeas que dependen, en buena medida, del comercio en Estados Unidos.

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Si bien la industria automotriz europea no resultará severamente afectada, pues marcas como Volkswagen, Peugeot, BMW o Mercedes Benz no necesitan el mercado estadounidense, a la vez que la demanda europea de automóviles estadounidenses es baja, otros sectores sí que podrían padecer las consecuencias de las decisiones tomadas en Washington.

La Unión Europea plantará cara a Estados Unidos. En este contexto, voces prominentes en el Reino Unido han comenzado a litigar en favor de un nuevo referendo que establezca la hoja de ruta para el reingreso de su país en la organización, a la vez que se ha empezado a especular en torno a la adhesión de otros países fuera de la órbita europea.

Los desafíos presentados por los aranceles de Trump no harán más que robustecer a la Unión Europea como el bloque regional más exitoso del mundo. Y también, a mi juicio, fortalecerán la identidad europea no en términos culturales o geográficos, sino en tanto una sociedad de países que juega en un mundo cuasi bipolar marcado por China y los Estados Unidos.