“Hay dos clases de bromas: una, incivil, petulante, malévola, obscena; otra, elegante, cortés, ingeniosa y jovial.”

CICERÓN

“Ya lo sabía, lo sospechaba desde el primer día

Me lo temía que en tus brazos yo me quemaría

Y sabía que de pronto todo cambiaría

Y otra vida empezaría”

FRANCO DE VITA E INDIA MARTÍNEZ

El camino al infierno es uno plagado de buenas intenciones. Deseos sin fundamento o, lo que es lo mismo, promesas hermosas que el mismo gobierno formula y luego dinamita. Algo así como el Plan México presentado ayer, teniendo como marco el Museo de Antropología e Historia.

¿Aumentar la producción nacional y reducir importaciones? ¡Formidable! La única —no menor— cuestión es que para ello se requiere inversión y, antes, requisito fundamental es el contar con un Estado de derecho y con certeza jurídica. Realidades que se han esfumado con la reforma al Poder Judicial y con la eliminación de los órganos constitucionales autónomos.

Encomiable la propuesta de la “soberanía alimentaria”, mas cada año importamos más granos básicos, pues en México NO hay agua, ni apoyos reales al campo. Además se castiga a los campesinos al no permitírseles sembrar maíz mejorado. ¿Cómo aumentar la producción de alimentos con todas las limitantes establecidas por las autoridades?

Verdaderamente inquietante que se piense en la marca “Alimentos para el Bienestar”. ¿No hemos tenido suficiente con los desfalcos y los descalabros MONUMENTALES hace años con CONASUPO y las mega estafas —esas muy recientes— de Segalmex? Seguimos esperando que nos digan qué cuatroteísta se hizo putri millonario.

Lo mismo con la propuesta de la inversión en los trenes de pasajeros y con las licitaciones de obra pública que ya anunció la presidenta Sheinbaum “se van a acelerar”… ¿Negocios de quién y de a cuánto?

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¿Cuántos de esos proyectos se van a licitar a particulares NO ligados al régimen? ¿Cuántos los harán las fuerzas armadas? Podremos esperar sentados pues, bajo el criterio de “prioritario” y de “seguridad nacional” jamás se informaría cómo es que se realizaron y cuánto costó determinada obra.

El anuncio de 44 mil kilómetros de vías férreas para el 2030, así como ampliación de carreteras varias son proyectos que deberían ser licitados de manera transparente y no asignados para fortalecer a unos cuantos morenistas. Lo mismo por cuanto a “caminos rurales”. No nos vengan con la chorrada de que se hacen “de buena fe” para que los mismos no duren ni la primera temporada de lluvias.

11 distribuidores viales, terminación de puertos, remodelación del aeropuerto internacional de la CDMX (Benito Juárez), 60 aeropuertos (con inversión privada que asciende a 35 mil millones de pesos); ojalá no sean obras para favorecer al clan… (sí, ya sé, peco de inocente).

La lista continúa. Se permitirá inversión privada en electricidad y en Pemex (supeditada a la producción pública) ¿A quién sí se le permitirá y a quién no? Poca o nula transparencia y mínimas licitaciones generan muchas dudas.

No se puede continuar regalando dinero… No será repartir billetes lo que generará mayores ingresos impositivos. Ruta al desastre tener al gobierno otorgando apoyos económicos, sin crear condiciones para la creación de empleos.

En otras palabras, el mercado interno no se fortalece por decreto ni la producción tampoco sube por voluntad de las autoridades. ¿Las empresas improductivas del Estado? Debieran quedar por el momento fuera de cualquier ecuación del desarrollo en México. Pemex, la CFE, el Grupo Aeroportuario de la CDMX, el Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec…

La propuesta de construir más coches viene a destiempo y en mal momento. ¿Acaso la 4t no ve que, fuera de los chinos, quienes tienen integrada toda la cadena de producción, la industria de los automóviles se cae a pedazos?

Si fuésemos más responsables deberíamos llevar cuenta de lo que nos han costado las empresas del Estado y así, en contexto, sopesar esta nueva propuesta de la Transformación... Propuesta que puede pegarle de manera directa a los concesionarios de autos en el país, pues la compra de automóviles sería directa a los productores. ¿O es que el gobierno sería el intermediario entre él mismo y el comprador? ¿Sería a través de la nueva compañía del Estado la compra de unidades para todo tipo de servicio público?; ¿comprarán las óptimas?, ¿dejarán en servicio las Suburban hechas en Estados Unidos?…

Cuidado de crear alguna nueva empresa del gobierno mexicano, pues ya sabemos que productiva no será. Y no estamos para bromas.

Por favor, a trabajar, que ante este desastre hay que salir avante.

Giro de la Perinola

Claudia Sheinbaum dijo que buscará ampliar la fabricación de autos en México. Minutos antes, Stellantis, dueña de Jeep y RAM, confirmó que, por los aranceles de Trump, pondría en pausa “de forma inmediata” su operación en nuestro país (y en Canadá). Así la planeación gubernamental