Lo dice bien el maestro Héctor Alejandro Quintanar: la oposición mediática, política y pseudointelectual de México está "chumelizada”.

Lo mismo expertos en “geopolítica”, que politiquillos de quinta, que pseudo opinadores venidos a menos como el tal Rivapalacio pronosticaban la hecatombe para México y nuestra economía ayer. Y no me quedan dudas de que Trump quería ver al mundo arder, pero las realidades materiales del decadente imperio estadounidense no le permitían romper plenamente con los dos únicos socios comerciales y “amigos” que le quedan en el hemisferio: México y Canadá.

Así, la mentada “jaula geopolítica” en la que supuestamente se encontraba México, se hizo una jaula de oro, pero para los Estados Unidos. Con una economía desindustrializada, una población enferma y sin educación suficiente (las fábricas necesitan mano de obra calificada... que en estos momentos no tienen) y una sociedad atomizada y polarizada, difícilmente podrían declarar muerto al T-MEC sin enfrentar graves consecuencias.

Aún así, los odiadores de la presidenta Sheinbaum, de la 4T y en general, de México, saboreaban todavía ayer por la mañana lo que ellos creían sería un colapso económico, político y social de nuestro país. Ahí estaba el opinador a marras mencionado al inicio de esta columna haciendo pronósticos igual de fallidos que el vergonzoso “komprem dolarez” del adolescente geriátrico “Chumibebé” Torres, junto con otra runfla de impresentables que detestan a la doctora Sheinbaum por motivos misóginos o hasta étnicos.

Nada nos asegura que todo lo que viene sea miel sobre hojuelas. El truene de Estados Unidos y su posterior desintegración es parte de un proceso histórico irreversible y que ha sido repetido muchas veces a través de los siglos. Pero esto es una carrera de resistencia y la recuperación de la soberanía alimentaria e industrial nos dará, sin lugar a dudas, una mejor posición y la mejor de las suertes en las guerras comerciales, frías, o calientes, que vienen.