“Solo con la prudencia, la sabiduría y la destreza se logran grandes fines y se superan los obstáculos”.
Napoleón Bonaparte
Desde que Napoleón Bonaparte fue nombrado cónsul de Francia y hasta que se coronó como emperador, del 2 de diciembre de 1804 hasta su fallecimiento en 1821, España y Francia eran aliados, pero por alguna razón que voy a tratar de analizar, en mayo de 1808 Napoleón decidió invadir territorio español, encarcelar en Francia al rey de España Fernando VII y a su padre Carlos IV, y nombrar a su hermano José Bonaparte monarca español, sin siquiera hablar nuestro idioma.
Se sabe que Napoleón Bonaparte siempre apoyó a las comunidades judías de su época, y esa fue quizá la causa por la que no conquistó Inglaterra (artículo publicado en este portal SDP Noticias el 7 de septiembre del 2024), por no afectar los intereses de los grandes banqueros e inversionistas judíos de Inglaterra que hasta ahora dominan al mundo, también quiso fundar la tierra de Israel moderna al iniciar el siglo XIX cuando conquistó Egipto y Siria, incluso durmió en un hotel que actualmente se encuentra en la Franja de Gaza, pero eso no lo logró.
Los grandes rabinos de Francia y de Europa Oriental llegaron a considerar a Napoleón Bonaparte como una figura mesiánica, la iglesia católica lo consideró uno de los anti-cristos de la historia, y él mismo, cuando se coronó como emperador, no permitió que el Papa Pio VII lo hiciera en la catedral de Notre Dame de Paris que acaban de remodelar.
También se sabe que cuando Napoleón Bonaparte le vendió el territorio de Louisina a los Estados Unidos por medio de Thomas Jefferson, hubo muchas familias judías norteamericanas involucradas y beneficiadas.
Por eso planteo la teoría de que Napoleón Bonaparte conquistó España para hacer justicia por la expulsión de los judíos por parte de los reyes católicos Fernando e Isabel en 1492, y, aunque pasó bastante tiempo, las repercusiones políticas, económicas, y sociales, fueron tan visionarias, que hasta México, gracias a esa invasión, se independizó de España, y ahora muy honradamente lo gobierna una mexicana de origen judío.
Finalmente, resultó muy interesante que cuando falleció Napoleón Bonaparte en la isla de Santa Elena, en 1821, México se independizó de España, coronando a Iturbide como emperador, y no como rey.