Con lo polarizada que esta la sociedad, no solo mexicana sino mundial, en muchas ocasiones podemos vislumbrar lo que va a pasar, aunque luego nos hagamos mensos. Ejemplos hay un montón, les pongo algunos.

El internacional

Hace muchos años, mis padres me mandaron de intercambio a Inglaterra por un verano. Yo como aficionado de futbol estaba fascinando. Aunque en verano no hay juegos, si hay venta de jerseys que en ese tiempo era complicado conseguirlos en México. Compre un jersey del Manchester United, una que decía Theater of Dreams. En color rojo, era complicado no verla en la calle. Se me ocurrió llevármela a un viaje que hicimos a Londres. Un amigo me decía que no me pusiera jerseys porque la ”raza” inglesa era muy caliente con el futbol. A mí no me importó mucho y me lleve la playera puesta. Estábamos en un país libre donde todos podíamos manifestar al equipo que le íbamos. Yo tenía un buen tiempo de ser aficionado del Manchester United, por lo que quise manifestar mi derecho a irle a cualquier equipo que se me antojará. Caminado por las calles de Londres se me acerco un “alegre” grupo de ingleses que me saludaron muy amablemente y después empezaron a rodearme y comenzaron con un cantico. No sé si fue como el “Fuera Dresser” pero de que me sacaron un susto, lo hicieron. Al final mi amigo me dijo, “te lo dije” y no más jerseys de futbol en Inglaterra al menos no de equipos ingleses.

El regional

Hace menos años cuando Rayados jugaba en el extinto Estadio Tecnológico me paso algo similar pero todavía más “peligroso”.

Fue el clásico de futbol Rayados-Tigres en el estadio del Tec de Monterrey. Envuelto en mi afición, me fui al estadio con mi jersey de Rayados la cara pintada de azul y blanco, donde había pelo también pintado de azul. No había manera de negar a quien apoyaba.

Al final el juego pasional, pero acabó en un salomónico empate. Salí caminado con mi papá hacia donde habíamos dejado el coche. Y por alguna razón dejaron salir a la porra de Tigres por el lado de sombra cuando por lo general siempre los dejaban salir por el lado de sol y los “controlaban” hasta la avenida Eugenio Garza Sada.

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Esa vez salieron por Luis Elizondo, calle que tenía que cruzar para llegar a mi coche porque lo dejaba por la iglesia San Juan Bosco. Cuando voy saliendo me toco ver cómo iba llegando la famosa “Libres y Locos”. Yo quedé en medio de la porra y le pedí a mi papá que se adelantará. Al final, el que iba pintado era yo. Me cantaron canciones de lo que me iba a morir, pero al final me dejaron salir. Aquí sí creo que la situación estuvo más grave que la de Denise Dresser. Yo venía del estadio al que fui por más de 30 años, se puede decir que “en mi territorio”, y en mi “casa” me vinieron a cantar de cosas y a sacarme un susto mundial.

El nacional

Final América-Rayados. Conseguimos boletos y me acompaño mi esposa embarazada. A mi esposa le salió más la pasión por las Rayas que a mí. Ella se quería quitar la chamarra que traía para enseñar la camiseta, yo le dije que esperará porque no sabía cómo estaba el ambiente para recibir al visitante.

El estadio Azteca es enorme y tiene muchos ambientes. Gracias a Dios nos consiguieron lugar donde había pasión, pero no agresiva. Cada uno apoyando a su equipo en un lugar bastante civilizado. No nos metimos a gritar, insultar o burlarnos, solo estuvimos ahí viendo el juego y gritando lo que hacía bien nuestro equipo.

Al final, el juego llego a los penales y con el cobro del jugador argentino el Piri Vangioni quedamos campeones. Digo quedamos porque la gente del América nos felicitaba como si los goles los hubiéramos metido nosotros. Me perdí a la salida, llegamos a estar cerca de donde se sienta la Monumental e igual no sentimos peligro. Raro en un juego que se trata la polarización pues le vas a un equipo o al otro.

Lo que hizo Denise

Dresser se fue a meter a un evento donde seguramente le iban a gritar algo pues ella, en todo su derecho, se la ha pasado criticando al régimen de López Obrador. La “banda” la identifica como non-grata por lo que ha dicho y el “Fuera Dresser” era esperado, aunque no es justificado.

Si fuéramos muy conspiradores podríamos llegar a pensar que ella se fue a meter ahí porque sabía que le iban a decir algo. Es como el delantero que busca tropezarse con un defensa para que le marquen penal. Sería muy inocente pensar que Dresser se metió ahí pensando que no iba a pasar nada.

El 2 de octubre no se trata de Denise, pero si ella va a un evento donde se sabía que iba a causar una reacción negativa si se trata de ella. Y ella seguramente estaba buscando que se tratará de ella yendo al evento. ¿Usted que cree?

¿Se pondría una camisa del América en C.U.? ¿Se pondría una camisa de Rayados en el Universitario? Seguramente no y si lo hace ya sabe que puede pasar. Yo no me podría en el tocadero, porque si llega a salir alguien loco de pasión y sin razón, hay una alta probabilidad de que me toque.