En varias ocasiones me he podido percatar de que dentro de la pléyade de personas que cubren la fuente de aviación, existen algunos a los que no les interesa entender cómo funciona la industria aérea; tal vez se deba a su compleja naturaleza, y lo digo en serio, la aviación no se maneja con la lógica del resto de industrias; la aviación es muy caprichosa, voluble e incluso podríamos señalarla como “quisquillosa”.
Para tener una lectura correcta de la misma, es importante saber algo muy básico: la aviación se maneja por temporadas, las altas y las bajas. Quienes conocemos las entrañas de la industria aérea sabemos muy bien cuándo se dan estas temporadas y qué es lo que generalmente sucede en cada una de ellas.
Por supuesto hay excepciones, como sucedió después del 11 de septiembre del 2001, cuando la aviación pasó por una importante transformación; y luego en 2020 con la pandemia de Covid, que trastocó durante un buen tiempo la forma de volar.
A partir de estas y otras experiencias, la aviación se ha ido modificando, pues tiene que ajustarse a su realidad. Por eso se dice que es una industria muy resiliente, y quienes estamos dentro de ella conocemos a la perfección esa palabra. Aunque la operación de una aerolínea se planea, por ejemplo, con meses de antelación, tiene la capacidad de modificarse en caso de darse un evento que traiga demoras y/o cancelaciones de vuelos.
Es una industria que está preparada para responder ante cualquier eventualidad y para levantarse lo más rápido posible, e incluso -si es necesario- reinventarse. Por eso me fastidia mucho cuando hablan del supuesto “fracaso” de la nueva Mexicana de Aviación, porque creen que debe funcionar tal y como lo anunció en 2023 “cabecita de algodón”, sin darse cuenta de que la aviación juega con una flexibilidad que ninguna otra industria tiene.
Y para mayor claridad vayamos a las cifras: no olvidemos que estaremos en temporada baja durante los meses de enero, febrero e incluso marzo, dependiendo de la fecha de la Semana Santa, y de las vacaciones de spring break, eventos que marcan el comienzo de la temporada alta de cada año.
La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés) ha publicado los datos sobre la demanda de transporte de pasajeros, a nivel mundial, en el mes de febrero de este año, y sin perder de vista que estamos en épocas post pandemia, y en plena recuperación del mercado, señalan como puntos importantes los siguientes:
La demanda aumentó un 2.6% comparando las cifras con respecto a febrero del 2024; la capacidad de oferta de asientos aumentó un 2.0% interanual, y en cuanto al tema del factor ocupación -esto es, qué tan llenos van los aviones- se tuvo también un incremento, ligero eso sí de 0.4 puntos en comparación con febrero del año pasado, para quedar en 81.1%.
Estos indicadores engloban todas las operaciones, a nivel mundial, de transporte de pasajeros. Y poco a poco vamos a desgranar esta información. Solamente a nivel de vuelos internacionales la demanda tuvo un incremento interesante del 5.6% comparándolo con el mismo mes pero el año pasado, y para lograrlo aumentaron su capacidad interanual en un 4.5%, con un factor de ocupación del 80.2%, esto es un 0.9 puntos porcentuales por arriba, si lo comparamos con el mismo periodo del año pasado.
En cambio, la aviación doméstica sí presentó una caída en sus operaciones; nada extraño para el mes de temporada baja que significa febrero, en que cayó un 1.9%, reduciendo su capacidad interanual en un 1.7%, a pesar de que el factor ocupación se mantuvo en un 82.6%, registró un -0.2 puntos porcentuales menos que en febrero del 2024.
Nada que alarme y prenda focos rojos. Es totalmente previsible porque así se comporta la industria aérea, pero estoy segura que no faltará el medio que quiera hacer escándalo diciendo que “se desploma la aviación en el mes de febrero”, ¡vaya tragedia griega!, y así se pueden seguir. Me parece muy relevante lo que declaró al respecto el director general de la IATA, Willie Walsh:
“Si bien el crecimiento del tráfico se desaceleró en febrero, esto se explica en gran medida por factores como el año bisiesto y el Año Nuevo Lunar, que se celebraron en enero en comparación con febrero del año pasado. El tráfico de febrero alcanzó un máximo histórico, y se prevé que el número de vuelos programados siga aumentando en marzo y abril. Sin embargo, debemos seguir de cerca la evolución de la situación en Norteamérica, donde se registraron descensos tanto en el tráfico nacional como en el internacional…”
Una vez que hemos puesto los puntos sobre las íes, abordemos cómo le fue a los mercados por regiones, porque se comportan de distintas formas. Visualicemos un vuelo con varias escalas, comenzando por el continente asiático, para posteriormente volar a Europa, luego al Medio Oriente, aterrizar por un momento en Gringolandia, -y reconozco que no me gusta que la IATA la considere una sola región-, para posteriormente proseguir con este vuelo a tierras latinoamericanas y terminamos el viaje en el continente africano.
- Aerolíneas región Asia-Pacífico; crecieron durante el mes de febrero del 2025 un 9.5% en la demanda de vuelos, ahora la capacidad también aumentó un 8.3% interanual con un factor ocupacional del 85.7% eso es unos 0.9 puntos porcentuales de incremento, si comparamos estas cifras con las de febrero del 2024.
- Aerolíneas región Europa; la demanda aumentó un 5.7% con una capacidad interanual del 4.9%, el factor ocupacional tuvo un incremento del 75.5%, o sea de 0.5 puntos porcentuales por arriba de lo arrojado el mismo mes, el año pasado.
- Aerolíneas región Medio Oriente; estas tuvieron una demanda del 3.1% con una capacidad interanual del 1.3%, el factor ocupacional fue del 81.9%, lo que significa que creció 1.4 puntos porcentuales con respecto al mismo periodo el año anterior.
- Aerolíneas región Norteamérica; a diferencia de las anteriores, aquí sí se tuvo una caída en la demanda de vuelos, del -1.5%, disminuyendo a su vez la capacidad internanual en un -3.2%, esto a pesar de que el factor ocupacional fue del 78.9% esto es, 1.3 puntos porcentuales más que lo que respecta a febrero del año pasado.
- Las aerolíneas región Latinoamérica también tuvieron un comportamiento “distinto”, y ahora verán por qué, a pesar de tener un incremento en la demanda del 6.7% y de aumentar su capacidad internanual en un 9.9% con un factor ocupacional del 91.7%, decreció -2.5 puntos porcentuales sí lo comparamos con febrero de 2024.
- Aerolíneas región África, tuvieron una demanda del 6.7% con una capacidad internanual que aumentó un 4.0%, el factor ocupacional también tuvo un incremento del 75.3%, esto significa más de 2.0 puntos porcentuales, respecto al mismo periodo, pero el año anterior.
En resumen, y sobre todo para que mis amables lectores no se vayan con la finta de los análisis “hechos al vapor”, quiero destacar que a pesar de la normal desaceleración en algunas de las regiones, las cifras nos indican que este 2025 la recuperación de la aviación va por buen camino. Celebro que por fin se van quedando atrás los estragos de la pandemia, a pesar de la curva de desaceleración de febrero de este año.